Tres gualeguaychuenses llegaron a la cima del Aconcagua

Sebastián, de 47 años, es contador. Martín tiene esa misma edad y es ingeniero agrónomo. Oderay, la menor del grupo, tiene 44 años y trabaja en al área de Comercial de una empresa. Los tres conquistaron la cima más elevada de América.

 

Recién llegados a Plaza de Mulas, Oderay contó a Infoner: “Estamos muertos. Fue tremendo pero por suerte nos tocó un día ventana excelente”.

“Con Martín desde hace 7 años que venimos haciendo diferentes montañas juntos. Dos años atrás intentamos el Aconcagua y de nuestro grupo de cuatro, sólo uno lo logró. Así que este año con Martín invitamos a Sebastián Daroca a incorporarse a nuestro equipo y contratamos a un guía español que vive en Argentina desde hace 10 años y tiene mucha experiencia en montaña”.

“En mi caso el entrenamiento arrancó  a fines de julio y los chicos venían entrenando para otras actividades así que en septiembre nos pusimos firmes con el objetivo”, destacó Oderay, quien aclaró que  “hacer montaña es un deporte muy diferente, te tiene que gustar la naturaleza , el silencio, no tener comodidades, y estar dispuesto a estar a muy bajas temperaturas y mucho viento. Y por otro lado cuanto más alta es la montaña más días vas a demorar en llegar a la cumbre”.

El domingo 4 de febrero durmieron a 3.000 mtrs y al otro día empezaron la caminata. Primero en el campamento Confluencia, luego al campamento Plaza de Mulas 4.300 mtrs. En Nido de Cóndores, a 5.400 mts, durmieron una noche y bajaron nuevamente por un día a Plaza de Mulas a aclimatar, y ahí empezó el ascenso hacia la cumbre.

Luego volvieron a dormir a Nido de Cóndores, de ahí al campamento Cólera, a 6mtrs, y el día 14 de febrero se levantaron a las 3 am y salieron hacia la cumbre. Nos llevó 10 horas llegar. “Fueron 1000 mtrs muy duros, cada vez que ascendes en altura, menos oxígeno hay y por ende todo cuesta mucho más. A las 14 horas hicimos cumbre y descendimos a Cólera en 4 hs donde dormimos” relató.

Meses atrás, en diálogo con Canal 9 Litoral, Oderay había contado que estaba entrenando a distancia con un guía menodocino. Para llegar al Aconcagua, hizo spining, mountain bike, bandas y musculación. Además, los domingo caminaba con peso desde la parada 9 de Urquiza al Oeste, en Gualeguaychú, hasta la curva de Fiorotto, en Pueblo Belgrano, ida y vuelta.

“Siempre me gustó treparme a los árboles. En Bariloche, en el viaje de egresados, quedé colgada de un precipicio por andar haciendo cosas que no correspondían, pero la previa hasta ese momento me encantó, porque ves paisajes increibles”, recordó esta andinista de 44 años, casada y madre de tres hijos.

 

 

Oderay Colombatto en la cumbre más alta de América

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