Un año sin Catalina: una muerte evitable y una Justicia que no reacciona

La niña falleció en Concepción del Uruguay, a raíz de una presunta mala praxis. Hay cinco médicos apuntados, pero ninguno fue llamado a declarar. El Poder Judicial no avanza y los padres de la nena conviven con el dolor y la falta de respuestas constantes.

 

Por Juan Pablo Scattini para AHORA

 

La Justicia de Concepción del Uruguay avanza por estos días, aunque con mucha lentitud, en la investigación por presunta mala praxis contra cinco médicos involucrados en la muerte de Catalina de Gracia, una niña de cinco años que falleció el 18 de noviembre de 2017.

El caso se viene dilatando por diversas medidas de prueba solicitadas por la Fiscalía, que ahora pasó a manos de María Graciela Occhi. La familia, sumida en un profundo dolor, pide respuestas. A un año exacto de la muerte, aún no hay nadie imputado, y los profesionales de la salud apuntados en el expediente ni siquiera han sido llamados a declarar.

 

QUÉ PASÓ: DÍA POR DÍA

 

Acorde a lo denunciado por Florencia Caminos y Cristian De Gracia, padres de la víctima, Catalina comenzó a sentirse mal el martes 14 de noviembre. Tenía dolor de estómago y náuseas. Ellos, alertados, le tomaron la fiebre: 39 grados. En la guardia del hospital Urquiza una médica les indicó que la niña debía tomar ibuprofeno cada ocho horas, y regresar dos días después, con el objeto de realizar un control

El miércoles, al comprobar que no había una mejoría, Florencia y Cristian recurrieron a la pediatra de Catalina, que no estaba en la ciudad, y les indicó que la semana siguiente podría ver a la nena. Ese día a la tarde, nuevamente, fueron al hospital. La fiebre no bajaba y Catalina no comía. Otra médica la la revisó y les indicó lo mismo que la anterior: ibuprofeno cada ocho horas.

Un día después Catalina presentaba 39.7 grados de fiebre. Una tercera profesional del nosocomio repitió el mismo diagnóstico que las primeras dos. En ese momento un médico la vio y, por el color de la niña, solicitó análisis en el laboratorio del hospital. Allí comprueban una altísima anemia. Ordenaron entonces un urocultivo, sedimentos de orina y una placa de tórax.

Ese mismo jueves Florencia y Cristian, desesperados, regresaron al hospital. La fiebre de Catalina no bajaba y una médica de la guardia le suministró entonces un inyectable. Al día siguiente, sin ninguna mejora, les informaron a los padres de la nena que había moco en los pulmones, registrados a través de la radiografía. Les indicaron un jarabe.

La noche del viernes el cuerpo de la niña comenzó a ponerse morado y frío. Fueron al hospital, pero la guardia estaba llena. Recurrieron entonces a la maternidad de la ciudad, donde por una médica alertó rápidamente sobre la presencia de in virus. Al no tener internación allí, la profesional gestionó todo para que los padres de la nena pudieran ubicarla de urgencia en el hospital Urquiza.

Recién en ese momento en el nosocomio detectaron el grave cuadro de Catalina. Les dijeron a sus padres que se prepararan para trasladarla inmediatamente a Paraná y Concordia. Florencia y Cristian se fueron a su casa a preparar un bolso. Cuando regresaron al hospital ya era muy tarde: la nena había muerto de un paro por una pericarditis.

 

¿HUBO NEGLIGENCIA DE LOS MÉDICOS?

 

“Esto encuadra en una causa de homicidio culposo, que se puede dar por impericia, imprudencia o negligencia. Esto es claramente negligencia, porque acá no se hizo nada” señaló a AHORA José Ostolaza.

El letrado cargó además contra la Fiscalía. El caso estuvo durante casi un año en manos de Gabriela Seró, y hace pocos días pasó a manos de María Graciela Occhi. “Sinceramente no se entiende. Piden pruebas y más pruebas cuando está todo demostrado. Pareciera que, de manera intencional, buscan diltar el caso” apuntó el letrado.

Ostolaza tiene en su haber toda la documental que da la pauta de lo que habría sucedido entre el 14 y el 18 de noviembre. Están los cinco médicos involucrados, la palabra de la familia y de testigos. Ya hizo un pedido de imputación, pero aún no ha habido novedades. Cuenta también con la autopsia, que recién estuvo lista en agosto de este año, nueve meses después del fallecimiento.

 

Marcha del 11 de abril

 

EL DOLOR DE UN PADRE

 

“Estamos a un año de la muerte de Cata. Es tremendo el dolor que sentimos con mi esposa. El día a día es muy difícil y uno a veces no tiene ganas de hacer nada. Pero tenemos que sacar fuerzas por Zoe” señaló a AHORA, Cristian, papá de la niña fallecida, y haciendo referencia a su otra pequeña hija de dos años.

Conmovido, el papá de Catalina sólo pide Justicia: “Queremos que la causa avance y que los responsable paguen. Que les retiren la matrícula, que no trabajen más. A nosotros nadie nos va a devolver nuestra hija, pero ellos no deberían atender a nadie más”.

Este domingo habrá una misa en homenaje a la nena, a un año de su muerte: “Estos días son horribles, no es nada fácil. Estamos devastados, porque uno no está preparado para que se le vaya un hijo. Es muy pero muy difícil. Pero Cata está en nuestro corazón y agradeceremos a los que recen por ella”.

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