Una cárcel de 160 años

Por el grosor y la altura de sus muros, la de Gualeguaychú sigue siendo considerada una cárcel de máxima seguridad. Fue construida en 1860, siete años después de la fundación del Poder Judicial de la Nación, cuando la ciudad era un pueblo y los delitos eran muy diferentes. ¿Cuál es la situación actual? ¿Cuántos presos alberga? ¿Qué delitos cometieron?

 

 

La cárcel de Gualeguaychú es la Unidad Penal Nº 2 de Entre Ríos. Cuenta con 19 pabellones que actualmente están siendo habitados por 211 internos de diferentes localidades de esta y de otras provincias del país.

Todos ellos han sido condenados por robos, homicidios o delitos federales. De hecho, el 45 por ciento de la población carcelaria de la UP 2 ha sido derivada del foro federal.

 

Foto desde una de las torres

 

No hay condenados por abusos sexuales porque el lugar no cuenta con las medidas de seguridad para mantenerlos aislados, pero sí hay un pabellón para ex integrantes de las Fuerzas de Seguridad o familiares.

 

 

Hay pabellones donde no queda espacio para incorporar internos y otros donde sí. No son todos los pabellones del mismo tamaño. Los más grandes son el 1 y el 2. Algunos están deshabitados por falencias de la estructura edilicia.

 

 

Tanto los guardias, como el director actual, César Villalba, aseguran tener trato individualizado con cada uno de los presos, al punto de identificarlos por su nombre y apellido, y reconocer a su grupo familiar.

Entre las 6 de la mañana y las 8 de la noche, los presos pueden estar en un pequeño patio cercado por un enrejado de alambre.

Cuentan con una cancha de fútbol para jugar durante no más de una hora.

La custodia es permanente.

 

Cancha de fútbol

 

 

En el penal, los internos pueden culminar sus estudios primarios, secundarios y trabajar en los siguientes talleres:

  • carpintería
  • tapicería
  • mimbrería
  • herrería
  • panadería

 

Clases

 

A cambio del trabajo que realizan en los talleres, reciben un incentivo de cobro quincenal que no llega a superar los 500 pesos.

 

 

En la actualidad trabaja la mitad de los presos. Según el jefe del taller de carpintería, Eduardo Etchazarreta, allí logran adquirir el hábito laboral. Realizan tareas de restauración del mobiliario del penal, trabajos para dependencias municipales y provinciales, y otros trabajos que encargan los vecinos.

 

Cartel pegado en la pared del ingreso a la escuela de la cárcel

 

About the author  ⁄ Infoner