“VINIMOS A SUMAR”. La historia de una familia venezolana en el sur de Entre Ríos

Walter es politólogo y Grecia es periodista. Junto a sus hijos Alan y Tomás, son parte de la ola migratoria más grande de América Latina. Asustados por las amenazas del chavismo, dejaron Caracas y desde hace un año viven en Pueblo General Belgrano, Entre Ríos.

 

Por Sabina Melchiori

 

Desde la galería de la pequeña casa ubicada en una esquina del pueblo, Walter y Grecia levantan la mano y saludan cuando los vecinos que pasan en auto les tocan bocina. Se han entrerrianizado. Al principio no entendían que por estas partes del mundo la bocina se usa más para saludar que para abrirse paso entre el tránsito; como tampoco entendían que las palmas sirven de llamador ante la falta de timbre. En la repisa de la cocina, junto a un paquete de harina para preparar arepas, reposa un mate. A ella le gusta más el dulce.

Llevan apenas seis meses viviendo en Pueblo Belgrano pero ya casi todos los vecinos los conocen. Algunos, incluso, ni bien llegaron los ayudaron a proveerse de vajilla, cortinas, ropa de cama y muebles. Es que vinieron con dos valijas. Huyendo. Arriesgándose. Allá dejaron –por nombrar nada más que lo material- electrodomésticos malvendidos, un auto y un departamento.

El primero en salir de su país fue Walter. Vivió seis meses en Buenos Aires “trabajando en mil cosas diferentes”, hasta que, convocado por el intendente Mauricio Davico – a quien accedió a través de un amigo- para sumarse al área de Comunicación de la Municipalidad, se mudó a Pueblo General Belgrano. Fue entonces que llamó a Grecia para que se viniera con los niños.

 

 

DEJARLO TODO

Walter y Grecia no se sumaron a la primera ola migratoria porque quisieron seguir trabajando para que Henrique Capriles, líder opositor al chavismo, accediera a la presidencia del país. Walter como miembro del equipo de gira y Grecia en el área de Comunicación de la Gobernación del Estado de Miranda. Sin embargo, la gota que colmó el vaso no tardó en llegar: “La mayoría de los venezolanos llevamos desde hace mucho tiempo la idea de migrar. Nosotros, por estar trabajando en la política para cambiar Venezuela, resistíamos, pero la situación fue empeorando. Cuando (Nicolás) Maduro decidió ilegalizar la Asamblea Nacional, miles de venezolanos salimos a las calles y la Guardia Nacional reprimió esas protestas, yo tengo un perdigonazo en la pierna”, cuenta Walter. “Lanzaron bombas y quemaron la sede de Caracas donde trabajábamos… ese fue el detonante”, recuerda Grecia.

De esta manera, Walter, Grecia, junto a sus niños Alan y Tomás, pasaron a ser parte de los 5 millones de venezolanos que se fueron de su país, constituyendo la ola migratoria más grande de América Latina. Los primeros en irse fueron los empresarios que, según Walter, son los más visionarios. Luego siguieron los profesionales como ellos y finalmente el resto del pueblo que lo abandona todo en las peores condiciones.

 

Walter junto a Capriles

 

COMIDA EN LA BASURA

La imagen que más les duele de su país es la de familias enteras yendo con una bolsita a buscar restos de comidas a los basureros de los restaurantes. Restaurantes a los que solamente asisten los que pueden, “quienes pertenecen al 10 por ciento de la población enriquecida de Venezuela. Multimillonarios. Gente vinculada de alguna manera al gobierno y que se traslada en coches blindados y con seguridad propia”, explica Walter, quien agrega que en Venezuela se necesita imperiosamente ayuda humanitaria porque “el 40 por ciento de la población está viviendo en la pobre extrema y la mayoría de los venezolanos que viven medianamente bien es porque los familiares que estamos afuera les enviamos algo de dinero”.

 

10 PAÑALES POR SEMANA

Ni bien nacieron sus hijos, Walter y Grecia les hicieron hacer su pasaporte. “Si esto se sigue poniendo más complejo yo prefiero irme”, pensó ella en pleno puerperio, y efectivamente fue así. Una de los tantos ejemplos que dan para explicar lo que sucede en Venezuela ante la falta de alimentos, medicamentos e insumos es que para comprar un paquete de 10 pañales, el Gobierno asignaba un día de la semana a cada persona registrada para la compra de ese producto. A Grecia le tocaba los miércoles, pero como un bebé recién nacido requiere de un cambio más frecuente de pañales, tuvo que pedirle a personas conocidas que le hicieran el favor de registrarse e ir a buscar el paquete cada semana. “Mis hijos dejaron de usar pañales a poco de cumplir el año”, resume, y luego agrega algo aún más preocupante que la imposibilidad de comprar cuantos pañales se requieran: la falta de vacunas para prevenir enfermedades: “Ellos no pudieron cumplir el tren de vacunas que exigen por edad porque los hospitales no contaban con ellas”.

Alan y Tomás están en Argentina con sus pasaportes y con un comprobante de que sus padres solicitaron el DNI. “En Venezuela es complejo apostillar y legalizar los documentos. El Ministerio de Relaciones Exteriores lo tiene que sellar para que tenga validez afuera, pero el Gobierno, al saber que lo usarás para irte, te lo bloquea”, cuenta Grecia.
Hasta el momento se calcula que son 5 millones los venezolanos que migraron, principalmente a Colombia, Perú, Chile, Estados Unidos, Argentina y también a España.

 

 

LA ÚNICA VENTANA AL MUNDO

Grecia, periodista, explica que en Venezuela “no existe la prensa libre, como nosotros siempre trabajamos desde la oposición, hemos visto como coaccionan la información. En Venezuela hay periodistas presos, tanto venezolanos como extranjeros. No está circulando prensa escrita por falta de papel. El gobierno dejó de importar papel para diarios y el único diario que circula pertenece al Gobierno. También cerraron emisoras de radio y de televisión, y sobreviven aquellas que difunden lo que el Gobierno les dice”. Ante este panorama, las redes sociales se han convertido en lo que Grecia define como “la única ventana abierta al mundo para contar lo que sucede en nuestro país”. Sin embargo, según señala Walter, hay días en los que las bloquean.

 

 

LA PROPIEDAD PRIVADA

La experiencia de Walter y Grecia con el chavismo es que “siempre salía con una sorpresa”, y que muchas de las cosas que creían que no iban a suceder, finalmente ocurrían. Tal es el caso de la usurpación de inmuebles: “Si tu tienes dos departamentos, vives en uno y a otro lo tienes desocupado, el gobierno permite que lo ocupe gente que no tiene dinero para pagar un alquiler, y si tu te opones porque es tuyo y tu lo pagaste, no importa”, describe Grecia, quien dejó en Caracas un departamento que le fue imposible vender y que si bien hasta el momento no ha sido usurpado, supone que en cualquier momento lo será.

 

 

EL PRIMER ANIVERSARIO

La semana pasada Walter cumplió su primer año en Argentina. Cuando desde MIRADOR le preguntamos si había vivido ese aniversario con tristeza o alegría, respondió “con un poco de todo”. Recordó lo difícil que fue desprenderse de Grecia y los pequeños y llegar solo a un país desconocido. “Trabajé de mil cosas diferentes. Ahora estoy mucho más tranquilo, no solo porque estoy trabajando en mi área sino que estoy con mi familia”.

Ambos creen que Argentina ha sido e país que mejor ha acogido a los venezolanos. “Nos han hecho sentir en familia, metimos nuestra vida en dos maletas, y llegar sin nada y que todo el mundo te ayude con una vajilla, cubiertos, vasos… es hermoso. Pasamos la Navidad sin nuestra familia pero los vecinos nos hicieron sentir como en familia, Papá Noel y los Reyes también llegaron para nuestros hijos”, cuenta Grecia con gesto de gratitud.

Finalmente, Walter agrega que no se ve fuera de Argentina “ni en corto ni en mediano plazo” y que apuesta a seguir viviendo en Entre Ríos “por la tranquilidad”.

“Vinimos a sumar”, concluye Grecia.

 

Grecia y Walter en Pueblo General Belgrano

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