Zordán: “Argentina necesita reconciliación, que no es impunidad”

“Siempre dije que la gente de Entre Ríos es gente buena. Y ahora lo estoy confirmando cada vez más”. Para el nuevo obispo de Gualeguaychú, Héctor Luis Zordán, saber que desde hace meses todos en la diócesis rezan cada misa por él, aún antes de conocerlo, es algo que lo hace “sentir muy acompañado”. 

Por Verónica Toller

 

“Me gusta visitar a la gente, salir al encuentro, sentarme a tomar mate, conversar. Hoy, la misión de la Iglesia pasa mucho por el encuentro persona a persona”.
Así lo aseguró el padre Héctor Zordán, nuevo obispo de la Diócesis de Gualeguaychú. “Siendo párroco en Capitán Bermúez, provincia de Santa Fe, conocí a muchas familias entrerrianas de la costa del Paraná, y eso me llevó a conocer a los entrerrianos y ver que son gente buena. Recuerdo a una familia de Victoria, y a un señor llamado Toto Segale, que había sido tropero y era payador. Cada vez que iba a la casa a visitarlos y tomar mate, así…, sin tiempo…, me contaba esas historias del campo que me llenaban el corazón. Y tengo escritas algunas poesías que él me hizo. Su mamá murió a los 101 años. Gente linda, gente buena. Bueno: esa vinculación marca mi estilo pastoral. Estilo de párroco. Me gusta visitar a la gente, salir al encuentro, sentarme a tomar mate, conversar. Hoy, la misión de la Iglesia pasa mucho por el encuentro persona a persona. El anuncio de Jesús se hace así: cara a cara, mirándonos a los ojos, contándonos la experiencia de lo que es Jesús para cada uno, para mí, qué es ser creyente”.

LA BIOGRAFÍA ESCRITA Y LA OTRA BIO

“Soy sacerdote desde hace 33 años. Nací en 1956 en Calchaquí, norte de la provincia de Santa Fe –dijo-. Tengo dos hermanos más, varios sobrinos, uno es sacerdote; y algunos sobrinos nietos… Pertenezco a la congregación religiosa Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. En 1984 fui ordenado sacerdote. Hice el Profesorado de Ciencias Sagradas con los monjes benedictinos en Victoria, así que eso también me traía a Entre Ríos. Fui representante legal y responsable pastoral del Colegio “Cayetano Errico”, párroco de la parroquia en la que me crié, postulador de la causa de canonización de un Siervo de Dios de mi comunidad, dos veces párroco en Nuestra Señora de los Dolores en Buenos Aires (la última, desde hace 8 meses). También he sido formador en el seminario de mi congregación y Superior Regional de esta. Y por tres años fui vicepresidente de Cáritas arquidiocesana de Rosario”.
Pero esa es la “biografía escrita”, agregó. Lo que lo marca, lo caracteriza, es ese encuentro con la gente, esa búsqueda de la persona cara a cara, pastoreando, dialogando, dándose tiempo para llegar a cada uno en particular.
“Lo que comienzo ahora es un pastoreo. Más que una gestión, es un pastoreo”, remarcó.

CONTINUAR EL PLAN PASTORAL

“¿Qué vengo a hacer a la diócesis?”, respondió ante una consulta. “Más que un nuevo Plan Pastoral, que ya tiene uno la diócesis y hay que seguir caminándolo, lo mío es un deseo y un compromiso de serguir caminando con el largo y lindo camino que ya tiene hecho esta diócesis. Ustedes han transitado las Asambleas Diocesanas, un camino largo y concienzudo. De allí surgió un Plan Pastoral que llevan adelante parroquias, colegios… Hay que seguir con eso”.
“Hacia afuera de la comunidad eclesial, es decir, con las instituciones, medios, el resto de la comunidad, hay que salir al encuentro. Ir a los gobernantes, al ámbito cultural, la política…”

TRABAJAR POR EL CUIDADO DEL AMBIENTE

Se refirió también a la cuestión ambiental, “que aquí es muy fuerte”, señaló, “todo el tema ambiental, la protección, el cuidado del hábitat, pensando en tener mejor calidad de vida para nosotros y nuestros hijos. En su encíclica Laudato si, Francisco tiene un gran acierto al instalar el tema sobre la mesa. Ustedes acá lo tienen a flor de piel, pero en otros lados no sucede así. Ahora, debo aprender a conocer más lo que vivieron ustedes en los últimos años, y ya estoy leyendo varias cosas. Ver cómo iluminar esto desde nuestra fe”.

UNA JUSTICIA LENTA NO ES JUSTICIA

Durante la conferencia que brindó, respondió también sobre dos cuestiones de estricta actualidad y gravedad: los hechos de abusos a menores de los cuales se acusa a sacerdotes entrerrianos de otras diócesis (no de la diócesis de Gualeguaychú), y la preocupación por la reconciliación del Episcopado argentino, saliendo al cruce de los enfrentamientos sociales por los que atraviesa el país.
La Iglesia tiene un protocolo para actuar frente a los hechos de abuso. “Se trata de personas enfermas, y hay que salir al cruce –dijo, en referencia a los sacerdotes abusadores-. Y hay que acompañar a las víctimas”.
Luego de finalizada la conferencia, en diálogo con algunos de los periodistas que aún permanecían en el lugar entre los que se encontraba Infoner, amplió este concepto: “La Iglesia es muy clara –dijo-. Lo primero a atender son las víctimas. A ellas debemos amor, cuidado, consejo, cobijo para que puedan sanar y superar tanto daño recibido. Luego, en cuanto al abusador, el papa Francisco y ya sus dos antecesores también trabajan con un concepto: tolerancia cero a este crimen, a este delito. Es un pecado el abuso pero también es un delito, y muy grave. Exige por ello investigación severa tanto dentro de la Iglesia como por parte de los tribunales de la Justicia ordinaria. Quien cometió abuso contra un menor, debe responder por sus actos ante la Justicia”.
También lamentó que la Justicia sea tan lenta no sólo para esos casos, sino para tratar todos los casos que tiene entre manos. Y señaló: “como se dice comúnmente, cuando la justicia es lenta, deja de ser justicia…”.

 

RECONCILIACIÓN NO ES IMPUNIDAD

“El enfrentamiento en la Patria se ha profundizado. La Iglesia y los Obispos debemos buscar y ofrecer gestos y palabras de reconciliación”, sostuvo, ante una consulta acerca de la situación de enfrentamiento que se vive en el país y la propuesta del Episcopado argentino para superar las heridas aún abiertas. Habló de la necesidad de reconciliación, y puntualizó: “reconciliación no significa impunidad. Este es un tema que se trató durante la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal que se llevó a cabo a principios de mayo. La preocupación del Episcopado sobre la reconciliación no es nueva; recuerdo que siendo seminarista, a principios de los años 80, los Obispos de aquel momento ya plateaban este tema.
“En las últimas décadas, la controversia –para no hablar de grieta que es una palabra bastardeada-, el enfrentamiento en la Patria se ha profundizado, y llegamos a situaciones muy complicadas. La función de la Iglesia en general y de los Obispos en particular es la de ayudar a la reconciliación. Si la palabra reconciliación nos trae algún malestar, busquemos otra, pero en definitiva se trata de buscar el encuentro. Que no quiere decir impunidad, sino que significa buscar primero lo que nos une, dejando de priorizar lo que nos divide y nos separa”.
“Cuando la Iglesia propone reconciliación, plantea cuatro cosas”, explicó:
1 – Reconocimiento de lo hecho, la propia falla o pecado
2 – Asumir, aceptar que estuvo mal
3 – Pedir perdón
4 – Reparar el daño hecho
“Cuando hablamos de reconciliación estamos hablando de esto, no estamos hablando de impunidad. Creo que se ha entendido mal la palabra reconciliación cuando la planteó el Episcopado”, agregó el futuro Obispo de Gualeguaychú.
Como ejemplo de qué es reconciliación, Zordán citó el encuentro del entonces papa Juan Pablo II al terrorista Alí Agca en la cárcel donde este estaba preso por haber atentado contra la vida del pontífice polaco. “Pero –dijo Zordán- lo visitó allí, lo abrazó allí y le ofreció su perdón. Sin embargo, no pidió que lo saquen de la cárcel, porque Alí Agca había cometido un crimen contra el bien común y contra una persona, y debía reparar el daño hecho”.
RECEN POR MÍ

“Igual que pide Francisco. Pero no como frase hecha sino como una realidad”, pidió, y contó una historia personal:
“Cuando asumí este desafío de pastorear esta porción del pueblo de Dios, uno siente que necesita mucho más la ayuda de Dios. En serio les pido, recen por mí. Y sé que están rezando. Desde que se fue el padre Jorge (monseñor Lozano), en todas las parroquias rezaban la oración por el futuro obispo. Cuando el Nuncio me comunicó esta idea del Papa de que pastoree la Iglesia de Gualeguaychú, lo primero que hice fue ir y googlear. Y lo que encontré fue la oración por el nuevo obispo. Desde entonces, la rezo con ustedes. Ahora sé que rezan en la Oración de los Fieles de la misa por el nuevo obispo ya con rostro y nombre concreto. Todo esto me hizo y me hace sentir muy acompañado. He recibido muy lindos mensajes de bienvenida a través de las redes sociales. Espero ser bien recibido, y ya lo estoy sintiendo”.

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