Cuando la revolución se abrió camino en Entre Ríos

Las imágenes que suelen acudir a la memoria cuando evocamos la gesta de la Revolución de Mayo fijan el acontecimiento en un edificio colonial de paredes blancas o amarillas con tejados rojos y simétricas puertas color verde inglés. Desde el balcón protegido con austera baranda de hierro, el flamante gobierno criollo saluda a la gente que, reunida en la Plaza Mayor se protege de la lluvia con paraguas negros. Recordamos escenas brillantes, animadas, alrededor del Cabildo de Buenos Aires. Aquí, señores de trajes oscuros y damas con peinetón, allá vendedores…

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