Audiolibros, una opción para consumir literatura en contextos difíciles

Se trata de un formato que toma mayor divulgación ante el panorama global de aislamiento social que han planteado los países para mitigar la propagación de pandemia.

Nacidos como tablillas de arcilla con jeroglíficos y escritura cuneiforme, hace unos 5.500 años, los libros le hablan hoy a la sociedad digital con una voz que incluso puede elegirse “a gusto” del lector: los recitadores ambulantes de historias, epopeyas y poemas de los pueblos antiguos tienen su versión aggiornada en los locutores que les ponen el tono y la emoción a los textos que ahora se difunden en formato audiolibro.

Prosperan en internet las plataformas que venden audiolibros, como Audible, del gigante Amazon, o la de origen sueco Storytel, que además ofrece podcast. También hay sitios que ofrecen a los autores “los mejores profesionales de la locución” para que su audiolibro “tenga un acabado como se merece”, como asegura Blavox, editorial especializada en este formato.

Los audiolibros “son escuchados por millones de personas”, destaca Javier Celaya, director de la consultora editorial española Dosdoce.com: “Sin lugar a dudas, facilitan el acceso al conocimiento y al entretenimiento a personas con ceguera o problemas de visión, pero son disfrutados por todo tipo de personas”, agrega.

“Desde un punto de vista académico, todos sabemos que leer un libro en papel no es lo mismo que escuchar un audiolibro, pero los profesionales del mundo del libro no debemos olvidar que cada uno de estos formatos aportan diferentes caminos que nos llevan a un mismo destino: el gusto por la lectura”, subraya el consultor español.

«Los audiolibros han sido muy bien aceptados por el mundo del libro dado que permiten a muchas personas leer más libros en momentos donde no es muy cómodo o recomendable leer en papel -explica-. Permiten disfrutar de un texto mientras se conduce un automóvil, se va de compras o se sale a trotar o hacer ejercicio físico».

Para Celaya, «denigrar la lectura en pantallas o la escucha de audiolibros es contraproducente para el mundo del libro, dado que estos formatos pueden ayudar al sector a recuperar lectores o hasta crear nuevas audiencias. Lo importante es leer, independientemente del formato”.

En la última edición de la Feria del Libro de Frankfurt se difundió un estudio según el cual el 50% de los usuarios de audiolibros no había leído ni un solo libro en papel en el último año.

“Fomentar la lectura digital es fomentar igualmente la lectura, aunque sea en pantallas, y es a la vez ayudarse a sí mismo a crecer en un contexto donde la competencia por el tiempo de ocio es cada vez mayor”, afirma Celaya.

La irrupción del audiolibro en el mercado editorial fue uno de los temas abordados en el VIII Congreso del Libro Electrónico, en la ciudad española de Barbastro (Huesca) en noviembre pasado.

David Fernández Vítores, profesor de la Universidad de Alcalá y del Instituto Cervantes, señaló que el promedio de hispanos que consumen productos culturales a través de soportes digitales se sitúa en los 27 años, frente a los 42 años de la media nacional de Estados Unidos.

Luego de las tablillas de arcilla, el papiro, el pergamino y el papel, el libro le habla a la sociedad digital. Probablemente en el futuro, los locutores se conviertan en estrellas del audiolibro a fuerza de carisma y talento.

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