Guadalupe Selva y el arte de ilustrar la magia que se esconde en lo cotidiano

Tiene 28 años, nació, creció y vive en Gualeguaychú. Antes de terminar la licenciatura en Conservación y Restauración de Bienes Culturales hizo un curso de ilustración botánica y desde entonces no ha dejado de pintar especies de la naturaleza. Hoy su atención se posa en las especies de nuestra flora y fauna nativa: “Para mí estas especies cotidianas son mágicas, pero en la costumbre y el apuro de la rutina las pasamos de largo”.

Desde muy chica Guadalupe Selva hizo talleres artísticos, no solo plásticos, sino también de baile, canto e instrumentos, lo cual le dio la oportunidad de nutrirse y estar en contacto con gente muy creativa. También creció entre libros, por ser hija de uno de los libreros con mayor trayectoria en Gualeguaychú, y así conoció ilustraciones de todo el mundo. Sus preferidos son Bernasconi e Isol, de Argentina; Luisa Rivera, de Chile; el francés Lacombe; Jimmy Liao, de Taiwán; el español Adolfo Sierra; y el estadounidense Maurice Sendak, solo por nombrar algunos.
Mientras terminaba el colegio secundario cursó Decoración de Interiores en la escuela Camila Nievas. Después se anotó en la licenciatura en Conservación y Restauración de Bienes Culturales, en la Universidad del Museo Social Argentino, en el centro de Capital Federal. Antes de recibirse, hizo un curso de Ilustración Botánica y desde entonces, asegura, no ha dejado de pintar especies de la naturaleza. También hizo un curso de corte y confección que le permitió vender camisas hechas en mi taller. En aquel tiempo, recorría durante horas las calles de Once buscando telas con estampados que le llamaran mucho la atención, y fue entonces que se despertó un sueño: hacer ella misma los estampados que tanto buscaba.

¿Cuándo y por qué empezaste a ilustrar especies de nuestra flora y fauna?
Empecé a ilustrar con ayuda del curso de Ilustración Botánica, pero también creo que ayudó la gran base de ciencias naturales que tiene la carrera de Conservación y Restauración. El estudio de los insectos, hongos y animales que conviven y deterioran a los bienes culturales como edificios, pinturas, esculturas, libros, etc. es clave para encontrar soluciones que permitan al objeto o edificio seguir en el mejor estado posible para que nosotros y las generaciones futuras puedan estar en contacto con nuestra historia. Recuerdo la primera vez que visité el museo de Ciencias Naturales en Capital Federal para estudiar la morfología de las piedras para rendir un final, quedé enloquecida con todo lo que hay para ver, realmente la naturaleza es un paraíso terrenal.

¿En qué momento te deslumbraron las aves y las flores y los yuyos de nuestros montes?
Me acuerdo de ser chica y mirar por la ventanilla del auto los montes y querer sumergirme ahí, entre la vegetación. Igualmente, en el último tiempo, gracias a las opiniones de las personas, me doy cuenta de lo importante que es poder representar las especies que nos rodean.

¿Cuáles son tus favoritas y por qué?
Me cuesta mucho elegir una favorita, pero diría que mis preferidas son las que me hacen acordar a algún ser querido o a algún momento especial de mi vida; por ejemplo: el cardo, que me hace acordar a mi abuelo porque los detestaba, como mucha gente de campo de esa época. Algunas especies realmente me atraen sólo por su belleza, como la del palo borracho o el mburucuyá. Me encantan las especies nativas y las silvestres que hasta solemos pisar en la calle o cortarlas para que quede más prolijo un espacio. Uno no suele ver un ceibo en las obras más icónicas de la historia del arte… Como dice la canción: “Lo cotidiano se vuelve mágico”, y para mí estas especies cotidianas son mágicas, pero en la costumbre y el apuro de la rutina las pasamos de largo.

¿Cuáles son las que más le han gustado a la gente?
Creo que el estampado que más le gusta a la gente es el del mburucuyá. Quizás porque aparte de ser muy nuestro, es una flor muy llamativa y hasta diría que exquisita en su forma y colores. Tengo un “top five” de los estampados más elegidos: la que mencioné, el de hongos, el de insectos, el de cardos y el de medusas. No son del monte las medusas, pero tengo una historia personal con ellas y por eso las pinté. Las ilustraciones de aves también llaman mucho la atención, y suelen traer recuerdos a quienes las ven.

¿En qué objetos quedan plasmados tus dibujos?
Yo suelo trabajar con papelería y textil, lo que me encanta del textil es la textura que le agrega a la misma tela, que hace que sea mucho más parecido a mi obra original. He estampado telas, pañuelos, estuches o nécessaires, y accesorios. En papelería hago cuadernos, anotadores, agendas y papeles para regalo que vendo a través de mi página web, en la librería donde trabajo y en otros comercios de la ciudad o en ferias.

¿Cuál es el proceso desde la observación de la especie hasta el objeto ilustrado? ¿Qué elementos usás?
Todo comienza con la inspiración, y podría estar hablando horas de todo lo que me inspira: me encantan las imágenes de los ilustradores viajeros del Siglo XIX, las obras de Van Gogh, el arte tradicional chino y japonés, (colecciono platitos decorados), las películas animadas del siglo pasado, el estilo chinoiserie y algunos artistas actuales, entre otras cosas. Esto me nutre la mirada. También encuentro especies que me llaman la atención durante una caminata y les saco fotos. Otras veces consulto en libros de especies de la región para ver si encuentro alguna planta que me llame la atención para representarla y es muy lindo, porque me ha pasado de representar una especie que no he visto directamente y después, cuando más tarde me encuentro con ella ¡siento que he visto a un famoso! Hago un poco de búsqueda de formas de composición, imaginando cómo quedarían en forma armónica las especies que elijo. Al mismo tiempo pienso qué pintura usar, si acuarelas, acrílicos, gouache o témpera, tintas, lápices…
Empiezo a hacer el bosquejo a lápiz y después lo paso al papel o superficie donde voy a trabajar. Comienzo con la pintura y una vez que la termino y me gusta el resultado la escaneo y la empiezo a trabajar en la computadora. Suelo usar Photoshop, lo cual me permite, si quiero, cambiar el color del fondo, modificar la ubicación de los elementos en el espacio, agregar elementos gráficos como palabras o logos, hasta puedo limpiar la imagen cortarla, achicarla, lo que sea que necesite. Las prestaciones de los programas gráficos son casi infinitas. Me encanta que se note que es hecho a mano, que se noten los trazos del lápiz y pincel con la textura del papel o superficie que uso.
Una vez que termino el archivo, adapto el estampado y lo preparo para un objeto en especial. La impresión, el método y la imprenta dependen si es para textil o para papel.

¿Cuál es tu próximo trabajo, tus desafíos, sueños, objetivos?
Sigo haciendo estampados, estoy por lanzar una producción de pañuelos y blusas, y estoy proyectando una pintura mural en interior, estoy haciendo un cuadro de mburucuyà que me va a servir también para estampar algo más adelante. Mi desafío es seguir avanzando, formándome, estudiando… Tengo un gran camino por delante, con muchos obstáculos que a veces me abruman, pero a la vez me motiva saber que nunca me voy a aburrir. Sueños tengo muchos, uno muy presente es hacer estampados para emprendedores de diseño de ropa y accesorios o papelería, ilustrar la portada de un libro, una revista o diario, también seguir haciendo pinturas a gran escala, como murales, ilustrar tapas de álbumes musicales, diseñar dibujos para usar en tatuajes, hacer talleres de pintura y digitalización y montón de cosas más. Como objetivo tengo claro seguir creciendo, apostar todo para que este emprendimiento y esta pasión me sigan acompañando por muchos años. Mirando hacia adelante, acordándome del camino que ya hice.


Sabina Melchiori
Foto: Carla Gasman Vaispapir

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