Cultura

¿LES? Un lenguaje que pretende incluir y excluye. Una irreverencia

Inútil, ímprobo y hasta irrespetuoso es querer cambiar un idioma como el español o castellano que tardó siglos en alcanzar su madurez. Una lengua no se forma de un día para otro, tampoco se impone. La lengua es un proceso dinámico y el signo lingüístico es sincrónico y diacrónico. Sincrónico porque todos los contemporáneos hablan y escriben con el vocabulario establecido y nadie puede cambiarlo a su antojo porque es una convención de usuarios parlantes, es diacrónico porque puede alterarse, por varios factores, a través del tiempo. Factores casi siempre bélicos, en el que el conquistador impone su lengua o si el conquistado tiene un idioma más perfecto termina imponiéndolo sobre los conquistadores.

Read More →

Del ¡Oíd mortales! a una irreverente vocal

Para adentrarse debidamente en el tema de la novedosa y sintetizada entonación de nuestra Canción Patria en contiendas deportivas, dejada al libre albedrío de hinchadas irrespetuosas -cohonestado ello quién sabe por quién y porqué-, es menester recordarles a los desmemoriados de qué se trata cuando se menciona nuestro Himno Nacional Argentino.

Read More →

La que murió de amor

La dama de la imagen es Isabel Frutos, conocida en la historia de Gualeguaychú como “la que murió de amor”.

Fue hija de don Benito Frutos y de Doña Petrona Carmona.

Cuentan las crónicas de la época que Isabel se enamoró perdidamente de un forastero, un modesto empleado de comercio, pero su padre, arguyendo el escaso porvenir del joven, se opuso tenazmente al noviazgo.

Ofendido en su amor propio, el forastero se alejó de Gualeguaychú. Isabel enfermó de pesadumbre y murió con 19 años recién cumplidos.

Su muerte temprana inspiró a su primo, Olegario V. Andrade quien escribió un poesía que comienza así:

 

 Cual luz fugitiva que cruza la esfera

cual rosa marchita del viento al nacer

así se concluye tu triste carrera

mi joven amiga, mi tierna Isabel.

Read More →